5 POEMAS CORTOS
no hay un amor desde el cielo
que estremezca los abismos
más allá del corazón humano?
desde el precipicio
se extiende sobre la tierra
en alas del amor de la vida
pero que yace en el secreto
está expuesto e irreconocible
en un lugar donde ni mente ni sabio
pudiesen acaso velar por él
en la tarde ella me mira
y nuestro velo es el candor
del paso de un coro angelical
estamos en el río jugando descalzos
quién me diera por guirnalda suya
y me convierta en uno de tantos santos
en el ojo cabalgan multitudes de sombras
y las flores se evaporan
los élitros batiéndose por la servidumbre del aire
caen presa de un ángel blando
nos recuerdan que hemos nacido apenas
las hojas se tienden al sol
y están solas
tengo un beso de rubí
y enjaulé a un cardenal
sobre la tarde
si mi caricia es de tierra
te tengo sobre el labio
pero si te miras en él
estará mudo
roto está el corazón
amasado por las hormigas de siempre
I
da una mordida al hambriento
encendido
la tez de su llama
pasta
también la vaca polar
la araña escarchada
II
nos da peras el horno
pero aun persiste su dadiva
amarga
tu musgo pálido
sobreyace
en el croar de mis vértebras
han vuelto los sapos
yo estaba despierto
nada pudo derribarles salvo estos árboles
cayeron desde el cielo advirtiendo sus quejas
allí estaba la niebla
mintiéndoles en el plumaje
se creyeron pájaros y cantaron toda la noche
que estremezca los abismos
más allá del corazón humano?
desde el precipicio
se extiende sobre la tierra
en alas del amor de la vida
pero que yace en el secreto
está expuesto e irreconocible
en un lugar donde ni mente ni sabio
pudiesen acaso velar por él
en la tarde ella me mira
y nuestro velo es el candor
del paso de un coro angelical
estamos en el río jugando descalzos
quién me diera por guirnalda suya
y me convierta en uno de tantos santos
en el ojo cabalgan multitudes de sombras
y las flores se evaporan
los élitros batiéndose por la servidumbre del aire
caen presa de un ángel blando
nos recuerdan que hemos nacido apenas
las hojas se tienden al sol
y están solas
tengo un beso de rubí
y enjaulé a un cardenal
sobre la tarde
si mi caricia es de tierra
te tengo sobre el labio
pero si te miras en él
estará mudo
roto está el corazón
amasado por las hormigas de siempre
I
da una mordida al hambriento
encendido
la tez de su llama
pasta
también la vaca polar
la araña escarchada
II
nos da peras el horno
pero aun persiste su dadiva
amarga
tu musgo pálido
sobreyace
en el croar de mis vértebras
han vuelto los sapos
yo estaba despierto
nada pudo derribarles salvo estos árboles
cayeron desde el cielo advirtiendo sus quejas
allí estaba la niebla
mintiéndoles en el plumaje
se creyeron pájaros y cantaron toda la noche
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