ANGELUS (TERCERA PARTE)

está el bosque repleto de sus voces
quién de ellas aletea
es una golondrina
y temo el poder de una luciérnaga
encendida bajo mis párpados

he decidido poner nuestro cabello junto al suyo
y venir a morderle en la flor
el fango parece un quesillo
y me tienta a morder en su luz

el bello paisaje antes del amanecer
extiende su rostro sobre mis ansias
he de vivir









han robado mi cáliz y mi trompeta
con qué haré la música
ahora la haré de bellas palabras

ante las instancias del tiempo
he caído
y he estado recubierto de fango
las puertas de los infiernos han permanecido cerradas
habrá nacido la música
más allá de la cara está la porcelana
quien la tienta será esbirro de mi ala caída

cuando vuelva sobre el fango
ambas caras serán la lluvia
y ambas alas me cubrirán el rostro









se vuelve demasiado hermoso un sapo
si una mariposa lo besara
el mundo iría demasiado rápido
y todo el color se transmutaría
hacia la belleza

con dulzura le rogué que me devolviera esos párpados
y ella vino a mí celestialmente
piedad

nadie tienta por esta alegría
fundando árboles en espirales y quejas
más allá de la flor está el sonido de su voz de avena









soy un esbirro de un ala caída
pero ambas manos se lavaron
hasta cubrir el bello rostro
que por hoy se atreviese a la sangre

que por las mañanas viene a revolotear
y se atreve al amor









un animal sagrado vino a mí en una tarde de verano
yo le pedí a la lluvia que lo cobijara bajo mis alas
es un universo vertical
él juega libremente acurrucándose junto a mí
y hace sacudir mi plumaje con su voz tibia

luego nos sentamos a una mesa
a tomar un poco de café
y él supo sacar debajo de sus mangas
la baraja del amor –amor de los buenos días-
de niño jugamos a tapar con los dedos al sol
y de un beso de entibiada sangre
nació la flor sobre mis hombros
anoche estuve limpiando mi ombligo
y volví a oír su voz sobre la sangre reseca

he dejado de ser una máquina
y he tomado en préstamo sus dones de parásita
para caber junto a un nido de avecilla azul
quiero redescubrir en las nubes sus cangrejos
sus formas me hacen bailar
una bella balada que cae con la lluvia siempre viva









estuve de pie en mi ala estremecida
cuando de pronto otros vinieron a consolarme
no eran como yo
pero descubrí la calidez de sus voces
me han puesto en pie
me han devuelto sobre mi Ícaro ardiente
yo velo en secreto por sus sueños

si algo se atreve a desafiar al mañana
yo mismo acercaré con mi fuerza
el sol a la tierra









UN TRUENO

un trueno rendiría tributo al árbol que lo recibiese
así nosotros debemos interpretar a dios
no creo que en el despertar de estas ciencias
debamos desarrollar tales cuestionamientos

estamos con los brazos tendidos al sol
y eso será suficiente para que nuestro latido se escuche
y en un cuerpo transparente se nos ilumine
en el patio dejé tendida una franela de celofán

yo si me atrevo a mirar de cara a ese sol luminoso
y su sonido no es el de la destrucción
a admirar la belleza de ángeles que se bañan
a la vera del río donde reposa ese árbol

pediré amor y ese árbol estará colmado de hojas
cuando ellas sequen
las hormigas se pasearan sobre ellas
y ese sonido conmoverá al del trueno apagado









ellos
ellos me amaron e insultaron la memoria de mi padre muerto
se hincaron ante la hiedra y el león
que yo les aparté para pastar con dulzura
ellos
pondremos hiedra sobre carroña viva
para ver si podremos disimularle al paso de las aves
pudieron ellos ser participantes de mi vida o sólo unos extraños

llamo a Claudio ese gato negro siempre cojeando de una pata
si el sol fuera mío le nombraría Quiroga
pero encenderse es tan dulce como un epitafio
a cien voces he venido a nacer
cansado de verme morir sobre esta tumba
la brisa que invita a las trinitarias del asesino invierno

con el tiempo fuimos acostumbrándonos a ellos
en una casi lenta castración… llegó una cabra
asustada por el frío corazón…
a orinar y a morder sobre mis páginas
la serpiente desesperó de su agujero
y tú cuando vienes a nacer
oh hija del follaje
te apartaré de entre las mariposas
que se confunden en oscuridad de esos árboles
(en ese nombre misterioso)
has hablado tanto a mi oreja derecha
el pastel de mis bodas
ellos me amaron e insultaron la memoria de mi padre muerto









LA BELLA JARDINERA

ella viene con su rostro de porcelana
a sorprenderme en medio de un día lleno de espinas
yo te haré de los cantos el más hermoso
uno que se deja caer mientras peino la cabellera de un turpial

nada se compara a su belleza tanto que hallaré miedo
en la forma de representar su cuerpo celeste
baila y harás caer la blancura de las rosas
sobre tus pies descalzos

te quiero como un sueño de niño
como el sonido de una vaca mugiendo cerca de sus tallos
aquél que nace caminando va en pie
con el gritillo de tantos pájaros como sean posibles

sé similar al agua que se vierte y deja correr entre mis dedos
no hay nada de horrible en esto
pues es tan sólo un juego de pupilo
quiero danzar bajo tus pasos en una trinitaria
así de caídas al polvo y desmenuzadas

te hice reír cerca del sol hasta que entibié nuestros pechos
ella llega hasta los jardines de un caluroso edén
en el cuerpo de la cigarra regañada contra la violeta

ningún piano te es suficiente por eso vienes
a recrearme con lágrimas de alegría
tus manos están llenas de ellas y las ofrecerás al jardín









los sapos dejaron de chillar
estuvieron bañados en el muslo
y yo jugué desde el tejado a soplar su flauta
en el dejo de otra canción luminosa

así estamos olvidadizos en cada peña
y el río es quien ordena a las músicas terrenas
queremos olvidar el corazón
bañado y afeitado sobre un pequeño bache
de este camino donde las madres de los ángeles
tienden a lavar y doblar sus ropas blancas

quién pudo parirme sobre una roca negra
sin bañar el río en sangre









una llama muy fuerte
me invita a la sangre
dejándola colar en una media de café
así son los días derramados

sobre un campo de agosto
quiero el sonido del cristal
rodeándome de sus afectos
la luz de dios en la vista al paraíso

y todos sus ángeles bañándose en el río
no está lejos nuestra habitación
por todo ese sueño

escucho a las mujeres cantar lavando las ropas de siempre










LOS VIÑEDOS


I

un cuerpo celeste atraía la rapidez del agua
era la flor olvidada a los pies de la fuente
entiendo que cualquiera de estos árboles se abrace
por sí mismo como un ancla de la muerte

pero hasta la rama más tupida deja entrever
la tenue luminosidad del paisaje
él es como un insecto alojado en nuestras pieles
es el amor que no parará de vivirse

quiero un sueño y un cuerpo resistente a esas luces
puede ser el de una luciérnaga
que a veces cuando siento que me toco me desmorono
y quiero el amor de los dulces días de mayo

sus cabellos huelen a la sombra del almendro
caen sobre porcelanas tan frágiles como la nada
iguales a las voces cuando vacío mis jarras
enciéndete y deja llover en el rocío





II

traje uvas para la gran casa
las adosaré a mi pecho
y al frotarles veré entumecer
por el tiempo de valses olvidados
y cáscaras de nueces
de donde habrán nacido otros pájaros

los enceraré con jaula
para poder apresar el canto de ellos
y luego antes de unir su tristeza a la mía
los libraré al pie de estas páginas

quién baila por estas sendas
en cuanto el zorro se atreviese a alcanzar los racimos









estaba yo corriendo junto a la fuente
tratando de deshuesar una mariposa
por el verbo

cuando se hizo oruga
y la bella crisálida
los topos no toleraron su luz
ella está en mis pieles
el sonido de sus alas
es capaz de saciar…









quién se atreviese a batallar contra el sol
por una lamentación equivocada
tratar de escupir a él
y caer de un vuelvo al rostro de la inocencia

no pude hacer a las nubes interceder por él
sostuve la fuerza de su verbo
y nunca será razonable desafiar al sol
yo me atrevo a verle la cara limpiamente
y su música me atraviesa
igual que a un campo minado de cabras
una sonrisa con ojos de paloma

temprano vi a una lechuza agonizar
y en mi mente produje a una luciérnaga
así somos
así de bondadoso es él
quién otorga los frutos del cuerpo
en esta bella carne que amanece
no pararé de quebrar mi sol pequeño
si de niños jugábamos a taparle con un dedo









EVA

me habría hecho mujer con tal de custodiar la belleza del mundo
mejor que cualquier estatua
es quien da a luz a los ángeles más hermosos
y en un anaquel de hielo
deja sus pies y su cola saltar de un chispazo

anteanoche soñé con una lucha entre langostas
y supe que estaba vivo
así fue como el cielo del caballo
abrió su ala hacia mí

de repente sentí la lluvia
y comencé a danzar imitando
cada una de sus pisadas
en el piano alegre de mi corazón

fui más fiel que un escudo
y orinando los bronces estaba
un león en llamas del amor
escucha mi silbido en la misma lluvia
de ayer
soy mejor que cualquier amolador de cuchillos
quisiera ser madre de todos los ángeles
para verles estremecer de dulzura en cada gota
que trae del cielo al corazón de paloma abierto
perdido en la negrura torrencial
estar amamantada en alguna estrella
imitando en cada una de sus pisadas al sol









EL SONIDO DE LAS MARIPOSAS

hueca como una parábola sin sentido
este ser nos invita a descubrir al sol
y en la faz tenebrosa
ha puesto sus pequeños huevos sobre nosotros
alta en lo recóndito de un secreto
escapa a nuestras manos
y vuela libre sin reconocerse
dando una última vista al paraíso

un camino de hombres ciegos
van arrastrando sus picos y sus alas
imitando en cada uno los colores de la lluvia
ahora llega en cuanto estoy dormido
ella conoce la voz de las flores
que va bajo la tierra
y nos besa estéril por sobre el ruido
así queriendo arrancarnos el pétalo
dejando muda la caricia y al ángel









si de noche una luciérnaga me espanta
labraré un corazón de piedra
en donde pueda recibirle

será mejor esculpir un halcón
cuando su frente haya sido morada de los líquenes
y ardiendo a la festividad
llegan las ranas con su canto





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