ARCADA (PRIMERA PARTE)


cállate mente
cuerpo
vamos a cantar la constancia
a sus amables materias

minimiza este ardor
esta situación de estar horas
mentando el blanco de esos ojos

qué traen esos hombres a cuestas
como un murciélago
una presa para desollarnos










en el árbol se recalcan los lacios cabellos
que muy largos
mienten sus cenizas

no reclamo para mí
ser de tu amplitud
ni de tu vicio

simple tú
árbol se mi desnudez

mi cicatriz
al devorar tu peso
tus raíces enjutas y marchitas

un detalle de la esquina firmemente bordeada
entre tus hojas

todos cabemos en él











quién pudiera como ciertos peces
poseer el don de aparentar
que somos las hojas muertas

los ojos falsos
estancados en este instante
permaneciendo en la música

soy un pollo
y soy la espuma de un hombre ciego

antes frente a ellos se alzó una puerta
nadando la luz










hablemos bajo la luna
luz que te anticipas y me das en lo alto de los días
te ofrezco estallar
a la manera del buen pasto
que está en las esquinas

sin memoria de un tiempo
sin este dolor ni nombres a donde claudica tu fama
te estoy llamando a la manera del adagio jamás provocado











fantasma friolero
a quien llevo
en mis fieltros y peltres

te has sentado sobre
muchas mejillas

eres la savia
que enciende
a mis espaldas

sólo hay un medio
para la destrucción
y soy yo

te daría mi pistola
en ella
la carretilla cargará

con nuestras
muelas de madera










de la vida de un hombre
rara vez nacerán grandes árboles
manará un arroyo
todo lo demuelen sus párpados
está en un acecho

en una piedra preconcebida

el horno está para nuestro descanso
de hojas secas es
quién sabe de tus deseos
o quién las lee en tus manos abiertas










LOS PERROS

a cada momento nos asediaba una voz en el interior de un palacio
decía: un hombre es justo
si está dispuesto a los dados
a la rueda de los dolores
que provoca su vendimia

yo estoy murmurando en la calle
donde acabaron su lámpara
santo es sólo el don de sufrir

ahora me preparo a aventar esos ladrillos
contra el frío en los últimos
son los perros los verdaderos y fieles maestros
de la misericordia y el olvido










aún tu uña en el descanso de mi vaso me habla de amor
estoy y lo sé más que perdido
en los tragos largos
que propino en el aire acondicionado

quiero un cieno de melodía
para pulir en tu asiento
que soy la voz que no para de regirme

amo en aquel establecimiento










en una casa como ésta
sobran las esquinas
para dejar de arrancar
en sus retoños la hierba

sin pausa
les amontonaré en tu tristeza










como un montón de hojas
ponte a secar
si quedara la concha
la diapasón de tu música

iría en cada mañana
tocando a las puertas
pidiendo el uso de un sueño
para conciliarte

no está la noche en demasía
luminosa










huevo qué es un huevo
la verdad no lo sabemos
aunque se nos cuezan los dedos
no pararemos de amamantarlo

sé y temo mi vasta experiencia
acerca del estar en una concha
qué hace una araña
con su medicina a tientas del humo

nosotros también llevamos
un sol que debajo
nos calcine adentro

pudiéramos de nuestra saliva
ver como se crece un pan











vámonos a mentir
a huir de la hierba -de sus acechos-
está en tus plazas públicas
se ve en las palomas de un celo rasguñado

no me interesa tu vampiro
aunque esta noche baile de rodillas
la sangre hoy ha vertido libremente el campo
en sus pocas y muy pálidas cosas










quién lleva las hormigas a caballo sobre la mesa
tu basto en llamas de espaldas en el rincón
se mentirá

un horno por las escamas de un fantasma
que el gato habrá husmeado y herido

sí que era un muy bello príncipe
el que hicieron de mí
él ha dejado este mundo con las manos abiertas
para que puedan leer en ellas

he unido la letra roja
al campo de las auyamas
allí estorba toda inocencia de mis amores

bajo nosotros está la apuesta
de un tónico que desespera










POMARROSA

un murciélago es un pájaro con tetas
más hermosa me pareces
si no emites ningún sonido
todo fervor

destila tu madre
ella será mecánica
y romperán las piernas la savia
los círculos de espuma

tú que me hablas de la fiebre
que me produce

no abras

no busques más por mi piel
las agujas con tu nariz
reten el aire que por los suelos
desborda y encanta










voy a dejar con la pena este mundo confinado
a algún coloso del amor
que quiera hacer de su voz
un tenebroso adagio

las ratas mueren como las ratas
pero cómo morirá un niño
en sus risas

tú que te dices más cercano a los ángeles










qué aroma tiene la joya metida en tus labios
me pronunciaré en el derroche
por qué he de permitir a las trinitarias
crecidas caer sobre mi cuerpo

todo va a ras de ti
de mi sentimiento
cayendo sobre el agua
inacabada me sirve

me sirve para atenuar el dolor
de poder verte
en tus finas facciones

en tus embrujos
tienes impregnado el perfume
que sorba en cada palabra










un cuerpo es siempre un cuerpo extraño
es en tu caso un enano verde
que rompe entre huevecillos









a qué se dedica una araña con su medicina
a tientas del humo
sorbió por las hojas y ovillos míos
desnuda
inventa una constelación
que apaga en lo pequeño

no tiene los cartuchos que en la pata apetece
cuando está embestida la propiedad
la luz

repara el sueño a sus ángeles más temidos
antes de la espuma
se habrá disparado en sigilo
mecánica en la caricia me antepone
temeroso el adagio del agua estancada

contéstate qué haces ahora en mi boca
consúmete por lo que evada
esa música sin destino









una mujer lava sus penas al pie del río
ella no sabe
a quienes convengan los aromas
de su busto salpicado a media luz

sí que es una pena muy grande
si ella está vestida de blanco
si vienen flotando los limones
troceados por el jabón azul

hoy adolezco ese perfume
déjame salvarte
tocar la frente líquida que te rodea
ahora que estás echada al amor









en ti pude ver los labios de mi madre
mi cráneo de ceniza
leer los augurios

esos labios tan prohibidos y tocados
son los tuyos
hinchado estoy de la fragancia
de una claridad

una constante es que la luz
anticipa su sombra








toda mujer está hecha de palo
para arder en la penumbra

un hombre es una piedra en un espejo
surcado por líquidos peces de silencio

siquiera las hojas
mentirían con su ojo falso









ningún artista está verdaderamente con dios
él hace rodar todo en su natura
trama un atentado a una de sus voces más ágiles
que escapa fuera de control

desearía estar contigo
ni siquiera tengo lo suficiente para un trago
por unas migas de amor he cambiado esta vida
para cantarle a mis anchas

ahora él escupe el más duro de sus vidrios
que no pudo tañer del corazón
-no sabes de lo que hablas muchacho loco
-te hablo desde mi dolor









qué real un poema es
si merece un cuerpo para desmembrarse
una moneda es
en su ecuación va destinado
a echarse sobre el amor indefinidas veces

por ejemplo:
intento comunicar lo que resta de mí
algo que no está en mis manos
ni lo estuviese dicho para siempre

aquel episodio en que encontré a las hormigas petrificadas
dentro de la nevera y al limpiarles del alimento
viéndoles caer revivían

así quisiéramos entrar a la muerte









tenemos la opción de acabar con todo esto
en aquel instante un pájaro del bosque
se hundió en sus gavetas

para igualarnos hablaré del asfalto quemado
de los cortes que hacen del vidrio
en su molécula

pero la cuerda está
y ni una gota de brasa correrá con ella
entonces me hago de un reloj
y dejo sonar esta servilleta









mi casa a cuestas
envolviéndonos con la tela rasgada de sus músicas
ella es el descanso

tiento las hiedras a caer sobre el corazón
que se ha abandonado del mundo en los aceites

antes de haber devorado mi frente
la constancia que aguardan sus risas
los panes y cenizas que llevo dentro

antes eras tú mi risa
hueca en su cordura
con mi frente mordida en los muertos
ella está tan desnuda

tú te has peinado a tientas del espejo desprevenidamente
“tengo más fantasmas que si tuviese cien”
mi casa se sostiene soñando
es ella misma su costura









el gato está nevando
me secó los ojos
que deja abierto
en su pata la nariz
ceñido de muchas plumas
es un animal fantástico

temeroso del nombre
me visita por el tejado
vino a reír detrás del azul
tu letra amarga

necesito el olor
la nostalgia de tu beso
a la usanza de los genios
que aduermen el algodonal









qué cosa tan extraña se presiente en él
es como un pichón
en manos de una niña siamesa
que no sabe de cuál de las manos
provendrá el sofocamiento

tú que te insistes en esto
da el trabajo más amable a mi bestia
que saneó tu musiquilla robada
hoy nos amaremos en las mujeres descaradamente

que nunca supo en cuál de sus manos sofocaría
tratando de secarte
que luego de alcanzar las cimas
no toleró su luz









pobre conejo en la arcada del sueño que traían los perros
atornillada
le construiré con un yesquero
en contra
para estar con dios
pastando las muelas tan debajo

nosotros somos sus amos
echaron los dientes y vidrios rotos
incrustando una pata de la silla

sabes
cuánto te aborrezco
por eso inventé esta menta








insisto en que es tu piel un espejo visto por detrás
donde grapas y cartones son mi única compañía

en tu aposento no estoy sólo para mirar

con estos brazos evito tu caída al polvo
mata a tus muñecas
y mata a quienes reímos de ellos

estamos a tiempo
para hacer nuestros ojos a la medida de éste

para qué el día
estará lleno en la visita de algunas trazas
lamidas en el pasto de mi pecho









una novedad
he desunido esta florecilla del agua

no es consciente
de que lo hecho es un agravio
a los jóvenes que la consideramos santa

ahora he desfallecido
en un charco repleto de ellas
te vi
no me importaron tus bigotes

eran más bien la cola de un pavo real
cuando la luz husmeó tu celo








una jarra de manzanilla
de pie
el sonido al servirle nos invita
mientras martilleos dan parte
a las maderas que soportan el sueño

casi nos parece hermoso
durmamos esta hora salobre
en compañía del hijo de los azulejos








POEMA TURÍSTICO

así a la manera de las auras primaverales
me habló de tus ojos
escarnecer el flujo en los copos menudos
también yendo sobre la infancia a veces

es una mentira decir que yo te amé
cuando era fervor lo que en nuestro corazón había
cuento con la tarde
cuento un descanso para tu cabello
y sólo me busco en tu tangencia

el halo inconstante de la aurora
no busques más por mi piel las agujas
con tu nariz
esta efervescencia se quedó con la mañana

te vienes aquí
pon tus santos de cabeza
en menos de lo que pueda decir alantoína
o mentol
muero en sus custodias
no dejaré que las trinitarias caigan nuevamente
sobre tu estría lavada en los aceites

es una mentira decir que yo me amo en los otros

5 comentarios:

reinaldo lo piensa asi... dijo...

Excelente mi pana, te felicito!

Anónimo dijo...

hermano de verdad muy bueno sigue asi. que si lo haces cuando sea grande quiero ser como tu jaja. no de verdad muy bueno.

Carlos Daniel Lozano Benavides dijo...

Lord Leonardo, muy hermoso su trabajo, es un privilegio para la sociedad contar con personalidades como usted que por medio de las artes hacen resaltar la creatividad y libertad de pensamiento expresado en las letras, es un honor contar con su amistad y talento. Muchos Éxitos!!!!!

Anónimo dijo...

Man muchas felicidades por tu trabajo, mucha constancia y alcanzaras las metas que deseas..

Anónimo dijo...

Muy bueno Leonardo! Te felicito. gracias por la publicacion de la imagen. Napoleon Graziani.