MAR DEL SUR
hunde tu cara en un mar de lilas y turquesas
el hueso para lavar estará limpio
por sus bateas donde libremente
se dejan caer los pájaros por ensoñación
el hijo de un pescador venía de percudir sus redes
y eran parte de un color desconocido
que cabe ante el paso de la cola de un ave
ese arrullo de las aguas susurrando
invita a la lluvia a amarse con las sales
mar llorado de los días de lento atardecer
sé en ti a un escudo dorado
pero prefiero las flores blancas
que se hacen al saltar sobre mi cuerpo
allí vendría la sirena a cantar
también yacen otras cosas orilladas
sobre ese mar que se parece tanto al sueño
mientras una garza perdiéndose entre las nubes
ha dejado caer sobre nuestra alma alguna tortuga
que hemos esquivado en la muerte de otro Esquilo
unas llegan con la tarde de recoger café
nosotros con la noche de ir a pescar la luna
yo custodio la nobleza de sus verdes aguas
que se apartan continuamente
como unas pieles de esmeralda
aún en el rincón más remoto de ese mar
se sabe algo de un cielo líquido
pintaré un cuadro olvidadizo sobre una peña
que se hubiese formado con partes traídas del río
el sol que se bambolea encima de ella
está en mi cabeza
y toda esa fábula de los pájaros
volviendo el pico sobre sus alas es un universo
un canto de lo floral a efervescencia de ese mar
aquel niño se hizo también pájaro y mordió una fruta
anoche soñé con su cara salpicada
el hueso para lavar estará limpio
por sus bateas donde libremente
se dejan caer los pájaros por ensoñación
el hijo de un pescador venía de percudir sus redes
y eran parte de un color desconocido
que cabe ante el paso de la cola de un ave
ese arrullo de las aguas susurrando
invita a la lluvia a amarse con las sales
mar llorado de los días de lento atardecer
sé en ti a un escudo dorado
pero prefiero las flores blancas
que se hacen al saltar sobre mi cuerpo
allí vendría la sirena a cantar
también yacen otras cosas orilladas
sobre ese mar que se parece tanto al sueño
mientras una garza perdiéndose entre las nubes
ha dejado caer sobre nuestra alma alguna tortuga
que hemos esquivado en la muerte de otro Esquilo
unas llegan con la tarde de recoger café
nosotros con la noche de ir a pescar la luna
yo custodio la nobleza de sus verdes aguas
que se apartan continuamente
como unas pieles de esmeralda
aún en el rincón más remoto de ese mar
se sabe algo de un cielo líquido
pintaré un cuadro olvidadizo sobre una peña
que se hubiese formado con partes traídas del río
el sol que se bambolea encima de ella
está en mi cabeza
y toda esa fábula de los pájaros
volviendo el pico sobre sus alas es un universo
un canto de lo floral a efervescencia de ese mar
aquel niño se hizo también pájaro y mordió una fruta
anoche soñé con su cara salpicada
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